Bio

Durante los años que pasó estudiando cine en la FUC, Martín Rietti miraba religiosamente una película por día y prefería, cuando podía, pasar las horas de clase hablando de cine con sus profesores whisky de por medio en el bar de la esquina.

Sus obsesiones estéticas y su voracidad visual lo convierten en un director singular. Su trabajo lo ha llevado por Oriente y Occidente, y gracias a él conocimos espacios secretos como el estudio de Yayoi Kusama en Tokyo y las entrañas del Teatro Colón. Hizo volar a Rufus Wainwright y nos llevó de roadtrip por el mundo siguiendo a los más importantes diseñadores industriales de la actualidad.

Tiene una confesa debilidad por la belleza en todas sus formas, la buena vida, Brian de Palma y casi todo lo demás.